
Será el primero en reabrir el Estadio Nacional para conciertos masivos y tiene un dato histórico con que justificar semejante honor. En febrero de 1990, el hombre de Livin' on a prayer logró meter a 65 mil personas en el recinto de Ñuñoa y ahora está llamado a convocar a no menos de 45 mil en el mismo lugar y en un momento clave: justo para la reapertura del mayor coliseo del país para eventos musicales y después de meses de reparaciones.
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